jueves, 9 de abril de 2015

Enfermero

Raúl es un desastre. En verano lo atropelló el vecino, en invierno tuvo dos caídas feas desde el balcón y en primavera las pulgas lo llenaron de ronchas. Por las noches se siente todo un galán y entona unos maullidos agudos, que provocan la burla de la familia. Solo yo respeto sus alaridos. Pese a las desgracias, Raúl es un buen gato. Aunque le quedan seis vidas por gastar, prefiere quedarse ronroneando a mi lado, mientras yo me juego los descuentos, desahuciada en mi cama.

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