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martes, 22 de febrero de 2011

La vía chilena a la excusa pública


El miércoles, Jacqueline Van Rysselberghe pidió disculpas públicas a su jefe, el Presidente Sebastián Piñera, por el episodio de los subsidios en Aurora de Chile. Como ella estaba de vacaciones en Brasil, uno no deja de pensar en las circunstancias en las que se gestó el comunicado: playa, sol, bronceador y tal vez, una caipirina o algo igualmente refrescante al alcance de la mano.

Sea como haya sido la escenografía, el impasse da pie para revisar otras situaciones donde personajes públicos han debido dar la cara y decir lo siento. Historias que incluyen radiocassettes, aspiraciones políticas frustradas, lágrimas, cortes con bisturí, movimiento de tropas e intuiciones ninguneadas. Conozca 7 capítulos de la vía chilena a la excusa pública, más un bonnus track de un perdón que nunca se pidió.

1.- Dale play a la Kioto: Eran jóvenes, atractivos, prometedores y apostaban por desligarse de la dictadura y posicionarse como los rostros de la derecha democrática. Sin embargo, la ambición les pasó la cuenta y en agosto de 1992, vieron como Ricardo Claro, a través de una corriente radiocassette Kioto les frustraba los sueños y le daba play a uno de los episodios más vergonzosos de la política chilena: el Piñeragate. A los días, él pidió disculpas por la forma como trató a su correligionaria y ex colaboradora. Meses después, ella debió hacer lo mismo, al admitir que su equipo hizo llegar la grabación a Claro. Hoy, él es Presidente y ella, su ministra del Trabajo. Para creer en la redención.

2.- Michelle, Bam Bam y la intuición ninguneada: en febrero de 2007 debutó en Santiago una de las apuestas más ambiciosas del ex Presidente Ricardo Lagos: el Transantiago, correspondiéndole a su sucesora, Michelle Bachelet implementar el plan. En la campaña previa a su lanzamiento, el gobierno apostó por una de las caras más creíbles de Chile: Iván Luis Zamorano. Sin embargo, las cosas no salieron como se esperaba y la implementación del sistema desató el caos y la molestia ciudadana a tal punto, que Bachelet salió a pedir disculpas y dispuso un ajuste ministerial. Por esos días, aseguró que su intuición le decía que retrasara el proyecto, pero que optó por hacerles caso a sus asesores. Posteriormente, Bam Bam también salió a pedir excusas, afectado por la baja en su popularidad.

3.- Tajo feo: El 3 de septiembre de 1989 cambió para siempre la historia de uno de los mejores arqueros que ha tenido Chile: Roberto “Cóndor Rojas”. Según cuenta Wikipedia, Cuando Chile iba perdiendo por 1 a 0 ante Brasil, Rojas simuló ser herido por una bengala, motivo por el que el equipo chileno abandonó la cancha argumentando falta de garantías. Más tarde, Rojas declararía que se auto infirió un corte en el rostro para simular un ataque de los hinchas brasileños, todo dentro de un plan orientado a conseguir la programación de un partido definitorio en cancha neutral. El incidente le costó a Rojas la marginación perpetua de las canchas, aunque en 2000 recibió una amnistía, y Chile fue excluido de jugar las Eliminatorias a la Copa Mundial de la FIFA de 1994. El episodio es conocido también porque, demostrando su alto sentido de la elegancia, Patricio Nazario Yáñez instituyó el “pato yáñez”.


4.- El ministro de la carcajada fácil: antes que el biministro de Minería y Energía se transformara en –como le dice un amigo- el mítico Laurence Golborne, el secretario de estado era conocido por tres cosas: las dificultades que implica leer y escribir su nombre, haber ido al Mundial de Sudáfrica en momentos que se tramitaba el royalty minero y haber soltado una carcajada cuando el senador Ricardo Lagos Weber hablaba en una conferencia de prensa. El ministro le pidió disculpas al parlamentario, argumentando que había recibido un video de alta jocosidad en su blackberry. Las excusas fueron recibidas de malas ganas por el ex vocero de Bachelet. Posteriormente, el accidente y el rescate de los 33 mineros de la San José transformaron a Golborne en el ministro estrella del gabinete.

5. “Yo no empecé, Marcelo”: eran los tiempos en que Karen Doggenweiler y Jorge Hevia conducían el Buenos Días A Todos. Un día, tuvieron la mala idea de comentar la situación sentimental del Matador Marcelo Salas, quien se había separado recientemente de su esposa. Esto despertó la ira del goleador azul, quien indignado llamó al programa y reclamó el trato recibido. Solidaria, Karencita se excusó afirmando que no había sido ella la que inició la conversación. Como para darle el premio a la mejor compañera.

6.- O por la razón o por la fuerza: uno de los episodios más tensos vividos en Chile tras el retorno a la democracia ocurrió el 28 de mayo de 1993, durante la Presidencia de Patricio Aylwin, cuando militares, vestidos para el combate, rodearon el edificio de las Fuerzas Armadas, ubicado frente a La Moneda. El episodio, llamado el Boinazo, se suscitó para evitar que la justicia siguiera investigando un escándalo de corrupción cometido por el Augusto Pinochet Hiriart, primogénito del entonces comandante en jefe del Ejército, Augusto Pinochet. Luego de esto, el caso Pinocheques fue archivado por razones de Estado. Si bien nadie ha pedido disculpas, técnicamente fue un perdonazo y por ese motivo entra en el ranking.

7. Las joyas nuevas de la Fiera: Año 2005. Pamela Díaz empezaba a ganarse un sitial en la farándula con su participación en el reality La Granja Vip. La modelo fue bautizada como la Fiera Vip debido a su carácter irascible y mordaz, por lo que se ganó invitaciones a otros programas de tevé, a los que asistía bien enchulada. Tanto que una ciudadana coreana reconoció como suyas las joyas que llevaba Díaz. El caso pasó a la justicia y se concluyó que las alhajas efectivamente fueron sustraídas y, posteriormente adquirida por el entonces esposo de la modelo, Manuel Neira. El futbolista terminó siendo procesado y pidiendo disculpas públicas a su mujer, mientras que Díaz afirmó sentirse abochornada con la situación.

8.-Bonnus track: El Hamlet chileno: “No me acuerdo pero no es cierto. Y si es cierto, no me acuerdo”. Cual personaje shakespeariano, así le respondió Augusto Pinochet al juez Víctor Montiglio, en 2005. Claro que la frase a lo Hamlet no le sirvió, porque al final igual lo procesaron por la Operación Colombo. En 2003, había sostenido que “son ellos los que me tienen que pedir perdón a mí”, argumento que mantuvo hasta su muerte, en diciembre de 2006, sin que reconociera jamás las violaciones a los derechos humanos cometidos en su régimen.


* Ésta es mi primera colaboración con El Vocero.cl .

jueves, 5 de agosto de 2010

Los Trigos no Muy Limpios


El 2009, gané el premio Fondo Editorial Manuel Concha de la Municipalidad de La Serena con la antología "Los Trigos no Muy Limpios". El texto fue impreso por la editorial LOM y en abril de 2010, fue oficialmente presentado en sociedad. Con palabras de la autora, lectura, cóctel y hasta nota en la tele.

Son doce relatos breves, que juegan a darle una vuelta de tuerca a las tradicionales historias infantiles. Las víctimas no son tales y todo, todo, todo, lo tenían fríamente calculado. Créame. Aquí hay una muestra de lo que le cuento.

Si a usted le interesa adquirir algún ejemplar, escríbame a loremunozz@gmail.com y nos coordinamos.

Atentamente, vuestra distribuidora.

*La imagen es la de la portada del libro y fue hecha por mi amiga Andrea Cantillanes Fabres.

viernes, 6 de junio de 2008

“Hay que corregir el modelo y para lograrlo, hay que desalojar al Viejo Pascuero y los otros reyes magos”

Justo con la celebración de la Navidad de los Negros, Artabán, el cuarto rey mago, decidió romper su silencio. A más de dos mil años de su expulsión de la hermandad de los sabios de Oriente, el díscolo personaje asegura que tiene el apoyo del Grinch, La Pincoya y Rudolph para crear su referente propio. En todo caso, advierte que cualquier semejanza con nuestra realidad “es sólo coincidencia”.

Dice la leyenda que los Reyes Magos no eran tres, sino cuatro. Que el cuarto se perdió en el camino y que no alcanzó a llegar a adorar al Niño Jesús. Así, Melchor, Gaspar y Baltasar saltaron a la fama y hoy ocupan un lugar privilegiado en el pesebre.

De Artabán, que así se llamaba el mago perdido, nunca más se supo. O más bien, hay una serie de informaciones confusas sobre por qué se separó de sus compañeros.

Hoy, algo más de dos mil años después, Artabán rompe el silencio. Justo cuando se celebra la Epifanía o la llamada Navidad de los Negros.

Asegura que llegó su hora. Su apuesta es crear un nuevo referente, con otras figuras dejadas de lado y que estén dispuestas reformar el modelo navideño, ya que argumenta que –como están las cosas- ni “los sabios de Oriente ni (Santa) Claus merecen continuar en el poder”.

-Artabán, cuéntenos. ¿Por qué se perdió cuando iba a visitar al niñito Jesús?

“Yo no me perdí. Tuve discrepancias de fondo con los reyes Magos –que no podían soportar que desde adentro, alguien le enrostrara sus errores- y seguí mi propio camino, porque estaba cansado de los Sabios de Oriente y pensaba –igual que ahora- que hay que reformar el modelo. Y que la hermandad de los sabios está muerta”.

-Hum, me suena conocido. ¿Cuáles eran las discrepancias?

“Pues que Melchor y Baltasar estaba demasiado influenciada por la línea de Gaspar, que era o anarco o de la Surda. Y eso que era evidente que las bases y la estrella de Belén nos indicaba que debíamos retomar nuestra línea de centro y dejar de hacer concesiones a Gaspar, que a estas alturas nos tenía como segundones…”.

-…Esto es como un déjà vu…

“¡Pero no me interrumpa, pues!

-Lo siento, es que esto me resulta levemente familiar. ¿Qué pasó entonces?

“Que Gaspar y los camellos, aparte de ser o anarcos o de la Surda, eran pésimos ideando planes de transportes. Calculaban mal las distancias, se comían las raciones de heno antes de tiempo y después pedían más y más oro, incienso y mirra para poder autofinanciarse. En un momento dado, me negué a pasarles más tesoros para que despilfarrarán y los malagradecidos de los reyes me pasaron al tribunal supremo de los sabios de oriente”.

-¿Y qué pasó entonces?

No lo sé… Quise darme un tiempo para reflexionar y me alejé”.

-¿No lo expulsaron?

“O sea, sí, y se venía venir por unas declaraciones que hizo Baltasar, quien dijo que yo me había transformado en un enemigo de los sabios. Aunque eso no cuenta, porque me alejé antes de que me notificaran. Pero se me quedaron los lentes”.

-Disculpe, pero no entiendo…

“Es que soy corto de vista, así que cuando quise volver, me confundí y en vez de seguir a la estrella de Belén, seguí otra cuestión”.

-¿Y los reyes no lo buscaron? Si después de todo eran compañeros…

“No digas compañeros, prefiero la palabra “camarada”. O ex camaradas, a estas alturas…”

-¿Pero lo buscaron o no?

“¿Tú que crees?”

“ASOCIACIÓN ILICITA”


-¿Y qué hizo en todos estos años?

“Seguí el Halley (ésa era la cuestión que me confundió), junto con Elvis y el teniente Bello, y después de tomar caminos distintos por incompatibilidad de caracteres, llegué a Chile el 86. Me radiqué en el valle de Elqui, más al interior que la madre Cecilia”.

-¿En serio? ¿Y qué ha hecho durante estos años?

“Instalé un camping y como tengo la sabiduría de oriente a mi favor, de vez en cuando leo el tarot, el café, el I Ching y la baraja española. Las líneas de las manos no, porque se reducen o aumentan según la persona engorda o adelgaza. En realidad, el fuerte mío es la cara de la persona, ahí puedo saber si están pensando bien… como Yolanda Sultana”.

-En estos años, ¿logró superar sus diferencias con sus comp…digo, camaradas?

“Ex camaradas… ¡Cómo se te ocurre! Es que esto no daba para más. Estos siglos han sido una verdadera travesía en el desierto, que no han hecho más que consolidar mi idea de reformar el modelo. Y tengo la convicción de que por culpa de la influencia de Gaspar, se le han hecho demasiadas concesiones al panzón de Santa Claus”.

-Veo que el espíritu navideño no alcanza para tanto, jo jo jo…

“(Con el ceño fruncido) Este es un tema serio y no me parece tu tonito sarcástico…”

-Bueno, pero no se enoje. ¿Qué tiene en contra del Viejo Pascuero?

“Que es un aparecido y es el máximo referente de la ideología de la corrupción”.

-¡Pero si eso lo dijo Schaulsohn!


“No. Lo que hizo Schaulsohn fue citar al Grinch”.

-Bueno, bueno. Mejor explíqueme su bronca con el Viejo Pascuero. Yo lo entiendo. Fíjese que la otra vez le pedí una bicicleta y me trajo un mantel y una peineta…

“Justamente ahí está el problema: Como está aliado con una importante bebida cola –adivina cual, refrescante y burbujeante- nos ha pasado por encima con el temita de los regalos, acrecentando la desigualdad. Y, claro, los Sabios de Oriente han sido incapaces de reformar el modelo, porque están coludidos con Claus y su corrupción. Por eso, todos celebran el 25 de diciembre y no la Epifanía del Señor, fecha que se festeja hoy. Aunque aparezcan diciendo lo contrario, para aparentar. ¡Son una verdadera asociación ilícita! Por eso, ni los sabios de Oriente ni (Santa) Claus merecen continuar en el poder”.

-¿Aunque prometan una pascua feliz para todos?

“Es que no tienen idea de economía y no saben en lo que se meten”.

A DESALOJAR

-¡Lo que usted dice es algo muy grave!


“Lo sé. Pero es que ellos no dan la cara para ofrecerle una disculpa pública a la gente, como corresponde”.

-¿Y qué propone usted a cambio?

“Insisto: Hay que corregir el modelo y para eso hay que desalojar al Viejo Pascuero y los otros tres reyes magos”.

-¡Déjà vu! ¿Y cómo conseguirá eso?

“Instaurando una tercera vía, a través de la creación del MASTER –Movimiento Artabán Siempre Tiene la Esencial Razón-, que será un referente que le revitalizará la Navidad de los Negros y al mundo. ¡Síganme los buenos!”.

-Mmmmm. Disculpe el escepticismo, pero tiene apoyo para crear el MASTER. Dígame quién lo apoya, pero le advierto que no cuente ni a su papá ni a su mamá.

“Te recuerdo, hija, que recién hoy estoy anunciando la irrupción de MASTER y aún no empezamos con la recolección de firmas. Además, mi papá y mi mamá son sabios de Oriente y siempre me consideraron el díscolo de la familia. Pero creo que podría contar con los apoyos de El Grinch, el Conejo de Pascua, la Pincoya, El Trauco, Jack Skeletor, un grupo de enanos ayudantes de Claus y Rudolph, el reno…”

-¡Rudolph! ¡Pero si es el principal operador político del Viejo Pascuero!

“Lo era. Ahora es artabancista – trineista y nos apoya, sin perder su estatus dentro del sistema, porque nos sirve que alguien haga oposición desde adentro”.

-Insisto, esto me suena familiar…

“Puede ser. Pero cualquier semejanza con la realidad, es sólo coincidencia. Jo, jo, jo… ¡Aaaaag! Se me pegó la risita”.

DESCARGOS DE
UN PERDIDO

-Algunos dicen que la verdadera razón de su expulsión es su participación en el Saharazo, un escándalo parecido al “puertoordazo”…


“Lo descarto totalmente y agradezco tu pegunta, porque me da la posibilidad de decir mi verdad. Los hechos ocurrieron así: Tirarse dátiles, untarse leche de coco en la cara, y con un cuchillo de mantequilla, pasarlo por las cabalgaduras de los camellos, a quienes jamás insultamos ni hicimos gestos obscenos”.

- Hablemos también de su puntaje en la PAA, que fue cuestionado por algunos de los de su tribu…

“Eso fue un lamentable error comunicacional. Simplemente, me sacaron de contexto”.

-¡Pero si todos escucharon cuando dijo seiscientos!

“¿Di-di-dije se-se-seiscientos?”

-Sí. No lo oí, pero lo dijeron en la tele, la radio y los diarios…

“Bueno, en realidad saqué entre 400 y 500, porque privilegié mi actividad pública por sobre los papiros con facsímiles… Pero eso demuestra que el resultado de esas pruebas no son necesariamente un indicador de qué tan lejos llegará uno en la vida. En mi caso, recorrí todo oriente y llegué al valle de Elqui. Además, el día que di la prueba me dolió la guatita y mi papá hizo lo mismo que el de la Christell”.

-Ya. Pero igual dijo 600…

“Ah, es que me confundí con la cantidad de solicitudes que me han llegado para integrar el MASTER”.

-Ya. Imagino que también piensa que creo en el Viejo Pascuero…


“No y por eso te invito a que le des tu apoyo al MASTER. Jo, jo, jo”.



*Publicado en El Día el domingo 6 de enero de 2008.

lunes, 2 de junio de 2008

Maldito amor


Pese a que películas, canciones y las tarjetas Village insisten en lo contrario, no siempre hay éxito en la ruta de esquivo afecto. Mala suerte, príncipes y/o princesas que se transformaron en ranas o sólo razones que el corazón no entiende, son los motivos tras esas historias en las que el fin no se resuelve con votos de cariño eterno. Corín Tellado, deja de mentir.

Por Lorena Muñoz Zapata
Fotografías: Andrea Cantillanes.

Victoria lo ha pasado mal. Era apenas una adolescente cuando decidió que sería exitosa y se cerró a la posibilidad de encontrar pareja, bajo la premisa de que ambas opciones eran incompatibles. Hoy, 37 años después y tres relaciones fallidas, piensa que tal vez amar no estaba en su destino.

Inés se enamoró por primera vez a los 40 y durante seis meses fue inmensamente feliz con un hombre ajeno. Al final, los remordimientos y el miedo a sufrir pudieron más. Nunca volvió a contestarle el teléfono y hoy añora la dicha furtiva.

Román dice que es un solitario rotundo, que no ha encontrado a alguien especial y que quizás se ponga algunos escudos. Sea como sea, su opción es clara: Las ilusiones dañan y es mejor evitarlas.

Todo lo que necesitas es amor, proclamaron The Beatles en plenos `60. Pero no todos pueden dar con esta esquiva meta. Y al contrario de la política –que es sin llorar-, en esta búsqueda, el corazón puede quedar anegado de tanta pena.

Lejos de finales con música empalagosa, los amores pueden ser desoladoramente incompletos. Y comunes: De hecho, usted y yo conocemos a terceros a los que esto del cariño no se les da. Porque tienen mala suerte. O porque el príncipe –o la princesa- se transformó en rana. O porque hay razones que rompen con la lógica.

Las que siguen son experiencias de primera fuente, de ésas que duelen como espina de tuna entre los dedos. Las similitudes con la vida real no son coincidencia y sólo los nombres y algunos lugares han sido cambiados. Porque las penas por el maldito amor son más cómodas de contarse bajo anonimato.

MIEDO AL
KARMA

Inés (50) no quiere que Antonella (17) repita su historia. Sin embargo, la chica parece haber heredado su mismo carácter. “Cuando salimos a la calle, vieras la cantidad de hombres que me dicen ‘suegra’. Pero ella nunca hace caso, no mira a nadie”.

La madre tiene motivos para querer algo distinto: “Mi suerte en el amor ha sido más bien malita”. Recién hace una década y por 6 meses, supo qué es estar enamorada. Y fue ella misma quien decidió poner fin a su felicidad.

Vallenar, 1983. A los 25 años, las cosas no eran fáciles. Tenía conflictos con su madre y “lo único que yo quería era dejar la casa de mis padres”. Nadie le había visto pololo alguno. Lo único que se le conocía era un insistente admirador, un chico seis años menor al que nunca consideró porque “era muy niño”.

Pese a eso, las cosas con Gonzalo se dieron rápido. Se conocieron en casa de una amiga y al mes, estaba embarazada. Él se portó “como un caballero” y asumió, pero ella siempre supo que eso no era amor. “Me gustaba mucho, pero no lo amaba y nunca le dije te quiero”.

Entonces, eso era un detalle y armó una familia con él y sus hijos Alberto y Antonella. Y aunque no estaba enamorada, “yo ponía las manos al fuego por él”. Hasta que se enteró de la doble vida de Gonzalo.

Inés lo encaró y hasta ahí no más llegó la caballerosidad: Hubo golpes en dos ocasiones. Como no estaba dispuesta a soportarlo, se separó y se trasladó a La Serena, en los `90. “Nunca quise emparejarme, para no dañar a los niños”.

NO VA MAS

Eso, hasta que a los 40, “cuando pensaba que eso no me pasaría nunca”, se enamoró de otro Gonzalo: El antiguo admirador de Vallenar. El reencuentro se produjo allí. El le contó que siempre se las arregló para saber de ella y la invitó a salir. Inés aceptó e inició los seis meses más felices de su vida.

“El trabajaba en buses interurbanos, así que nos veíamos frecuentemente. A veces, estaba por quince minutos en el terminal, pero no importaba, porque era como si lo hubiera visto por horas. Y cuando me llamaba, yo realmente sentía mariposas en el estómago y andaba alegre por la vida”.

Pero en Iquique, Gonzalo tenía una esposa y una hija. A Inés le pesó la conciencia y decidió que no volvería a verlo. “No podía hacerle lo mismo que me hicieron a mí a otra mujer”.

Ella es de ideas fijas. Y pese a que él le rogó por meses, no cambió de parecer. Y tampoco le contó la verdad tras su decisión. “Ahora, años después, pienso que tal vez las cosas pudieron ser distintas, porque yo creo que nos queríamos”.

De Gonzalo nunca supo y volvió a estar sola, pese a que han surgido algunas oportunidades. Pero “o no me gustan o algo me hace pensar que tienen cara de malo. En el fondo, tal vez es miedo a sufrir. Y quizás, le estoy traspasando eso a Antonella y no quiero que mi niña pase por todo esto”.

ESTAR SOLO

Román (23) es categórico y afirma que “soy un tipo súper solo. He estado así mucho tiempo. He tenido mis parejas, pero nunca he sentido una compañía”.

Dice que no tiene claro los motivos, pero que cree que “aquí hay dos cosas. Tal vez no he encontrado una chica que sea especial, aunque no creo que uno esté predestinado para eso. Y, lo otro, es que supongo que yo también me pongo algunos escudos”.

“Tal vez al ser un tipo solo o tener ese discurso, alejo a la gente”. Su principal problema es el compromiso, no le gusta. “No sé si me da susto, pero reniego de esa parte”, explica.

Asegura que estas dinámicas quedan en evidencia en la mayoría de sus relaciones afectivas. Hace algunos años, en Santiago, tuvo una tortuosa relación con Sofía, una joven de su edad. “Yo le exigía mucho que entendiera mi situación de vida”.

Por esa época, las aguas estaban bastante agitadas en casa de Román. Los vínculos con su madre y sus hermanas estaban dañados y “no había convivencia. Había puro silencio ahí”.

PERRA
ILUSIÓN

El silencio se había instalado años antes, cuando tenía diez. La relación de sus padres hizo agua y los niños quedaron al medio, sin que hubiera mucha comunicación entre ellos. Sin embargo, y más allá de esto, aclara que “de chico fui bastante solo, llevado de mis ideas (…) nunca me gustó seguir a nadie y eso como que me separó de la gente”.

Sofía, dice Román, tampoco ayudaba. “En lugar de apoyarme, me reprochaba eso o trataba de escudarse en mí, no tomaba decisiones. Tenía que tomarlas yo”.

Así las cosas, Sofía y Román rompieron. El regresó a La Serena, donde antes había vivido con su padre. Pero algo pasó y volvió con ella. Conseguía un trabajo y al mes, cobraba lo suyo y se iba a verla. La relación siguió siendo compleja y el quiebre fue inevitable.

“Con ella, perdí un año sin hacer nada”, sostiene. Desde entonces, no se ha embarcado en relaciones con otras chicas. “Salimos un par de veces, pero no pasa más allá”.

Hoy, con algunas cuentas claras con su familia, Román asegura que prefiere no tener esperanzas.“No me creo expectativas, porque son algo ficticio. Y cuando se espera algo de alguien, uno cae y lo pasa bastante feo. Aunque a veces cedo y genero ilusiones. Pero tal vez no busco en el lugar adecuado”.

DEMASIADA
INDEPENDENCIA

Apenas alcanzó la mayoría de edad, Victoria (55) decidió “ser exitosa y le cerré las puertas al amor”. Originaria del norte grande, entró a trabajar a una caja de compensación y en cerca de una década se transformó en unas de las ejecutivas estrella. Se compró un auto y “jamás necesité de un hombre que me solucionara los problemas”.

A los 30 conoció a Francisco, administrativo de una industria. “Era separado, tenía un hijo grande y me enamoré, porque era un romántico, y nos fuimos a vivir juntos”.
Todo era una maravilla, hasta que ella quedó embarazada de su primera hija. “Ese hombre se transformó en un infierno”. Mientras que fuera de casa era el perfecto caballero, al interior “resultó ser un sicótico”.

Tras el nacimiento de su segunda niña, lo dejó. Con la premisa de “nunca más”, siguió trabajando, esta vez como relacionadora pública de una institución de beneficencia, lo que le granjeó cierta popularidad.

Pese a su dedicacion exclusiva a sus hijas, “me enamoré de nuevo, de un hombre bueno y buen mozo”. Aunque duró un año, la relación “quedó en nada”. “Yo era muy conocida, tenía casa propia y era exitosa. El, en cambio, era sencillo y resentía que me fuera bien. Se sentía mal, opacado. Además, mi familia nunca lo aceptó y ahora me doy cuenta que para que hubiera funcionado, tendría que haber habido un amor muy grande”.

Victoria dice “ahí la sufrí, porque me daba cuenta que estaba tremendamente sola y frágil”. Sin embargo, hace cerca de cinco años, se enamoró por tercera vez, de Manuel, a quien conoció a través de un amigo.

“Por primera vez, proyecté mi vida. Si tenía que dejar mi trabajo, no importaba, porque quería formar una familia”, dice.

Manuel se portaba como el mejor de los príncipes: La colmaba de atenciones, se enorgullecía de ella y la llevó al sur, para presentarla con la familia, que aprobó que la pareja se casara tras la jubilación de él.

MALA
EXCUSA

Sin embargo, hubo un vuelco abrupto. “Dejó de verme sin motivos”, asegura. La única explicación vino del amigo que los presentó. “Mandó a decir que lo esperara, que tenía que solucionar sus cosas e incluso, dijo que alguien le había hecho magia negra, para que no rehiciera su vida”.

Lejos de tranquilizarla, esto le provocó más daño. Pese a esto, “un día bajé la guardia y lo busqué. Quise hablar con él, pero no dejó que lo hiciera”. Y como dicen que las cosas malas nunca vienen de a una, por esa misma fecha la despidieron.

Para exorcizar la pena, la mujer y sus niñas dejaron el norte. Hoy, en La Serena, cree que “tal vez Dios tiene un destino para cada persona y quizás en el mío no está escrito que sea feliz en esta parte. Eso no quita que sienta mucha soledad, porque por algo en esta tierra venimos de a dos”. Sin embargo, como su empuje puede más, asegura que cuando llegó a esta zona “lo hice con la confianza que encontraré la estabilidad en lo laboral y el amor”.


Publicado en El Día, el 02 de marzo de 2008

martes, 9 de enero de 2007

Sólo por la maldita vanidad


Bien, he recibido hartas loas por esta nota, publicada en este prestigioso matutino . Y sí, soy vanidosa, por eso la subo acá. Fotos, de Mauricio "Pollo" Alegría, que si quisiera, podría darnos mil patadas a varios.




Pedro es mi copiloto

Mientras testigos, defensores, fiscales y jueces escribían la historia del llamado caso Velásquez, en la reja que separa al Tribunal Oral de la calle, los seguidores del alcalde vivían una más sabrosa. Banderas de colores, pancartas, gritos de barras bravas, pan amasado, llantos, lamentos y altercados con la prensa: Pasen, bienvenidos a la Velasquezmanía.

Por Lorena Muñoz Zapata

“¿Por qué nos dejan afuera? ¿Por qué siempre discriminan a los pobres?”, reclama la señora Rosa al carabinero que custodia una de las entradas al Tribunal Oral en lo Penal de La Serena. “Es que así son las cosas, pues señora. No ve que nunca respetan al pueblo. ¡Si fuera por don Pedro, estoy segura que no pasaría esto!”, reclama otra mujer, aperada con una bandera fucsia y que lanza un feroz desprecio al uniformado, que sin duda temería por su vida si las miradas mataran.

Son más de las 10:45 horas y falta menos de 60 minutos para que del otro lado de la reja se inicie el acontecimiento del año en la zona: La culminación del juicio contra el alcalde de Coquimbo, Pedro Velásquez.

Y aunque la historia del llamado caso Velásquez –que ha concentrado la atención mediática durante dos años- se escribe en establecimiento judicial, la señora Rosa, sus vecinos de la Parte Alta y otros tantos que vienen de El Llano, San Juan, el Triángulo, El Sauce y Tierras Blancas, protagonizan otra aún más sabrosa, según cuentan los colegas que han estado siguiendo los pormenores del proceso. Justo del otro lado de la verja, custodiados por impávidos policías, que optan por esquivar los cuestionamientos de los velasquistas.

Es que “don Pedro” se las trae. Desde su irrupción en la cosa pública en 1992, cuando sorpresivamente se quedó con la alcaldía del puerto, su popularidad subió como la espuma. Y cual estrella pop, “Pedrito” carga con su fan club, que lo sigue en “esta injusticia tan terrible que le toca vivir”, como reflexiona Cecilia, quien vive con sus hijos y nietos en Tierras Blancas.

LEY DEL HIELO

Los velasquistas presumen de su lealtad. Han estado durante casi cuatro semanas, a pleno sol, soportando largas esperas y desgastándose la garganta. En su mayoría se trata de mujeres y adultos mayores que aseguran que tienen bastante que agradecer al suspendido jefe comunal.

Una de ellas viene desde Guayacán con un grupo de amigas y lamenta que su glaucoma no le haya permitido venir todos los días. Caracterizada con los atuendos más comunes de la barra del edil –sombrero y lentes oscuros- reflexiona sobre “la inmensa bondad de Pedro, que no mira colores políticos y eso debería saberlo la senadora Matthei” y asegura que “tengo fe en la justicia”, aunque añade que igual tiene un poco de susto, porque “a veces los jueces no lo hacen bien. No se olvide que a Jesús lo colgaron en medio de dos ladrones”.

La señora de Guayacán es devota, pero también desconfiada. Me mira con recelo –“no la había visto antes por acá”- y cuando se entera que soy periodista, opta por el silencio y por no contarme como se llama. “Los diarios se han portado mal con el alcalde”, argumenta. Y claro, su mirada de desprecio confirma que, después de Matthei, sus abogados y el fiscal Vásquez, los periodistas como yo son los más odiados por la barra. ¡Glup!.

NEGOCIO REDONDO

Un poco perturbada por la ley del hielo de la señora con glaucoma, opto por alejarme y me instalo más allá, justo al lado de un poste. Que no es cualquiera, ya que ahí es el punto clave para quienes deseen matar el hambre con tanta protesta e incertidumbre.

Domingo Hernán Villafaña Aguirre es el hombre. Está en el lugar preciso y en la hora adecuada, es decir la del apetito.

Cuenta que desde hace 50 años trabaja vendiendo tortillas y que “como la gente se viene al juicio temprano, sin desayunar, me dijeron que viniera”. Y claro, con varios estómagos vacíos y ansiosos, el negocio es redondo: cada una –de más o menos medio kilo- vale $350, mientras que la oferta especial es 3 por $1000.

Aunque aprovecha la coyuntura para ganarse el pan vendiendo el mismo producto, Domingo aclara que el también viene para apoyar al alcalde, “porque es buena persona y ha sacado a Coquimbo para adelante”. Dice eso mientras ofrece un pedacito de su exquisita mercancía. Sin embargo, pienso en el verano y digo “no, gracias”. Mejor me voy, para evitar la tentación.

SALTANDO
LA REJA

El cambio de escenario no es el más adecuado, porque apenas me instalo en mi nuevo sitio, Daniela y Morelia me plantan un pisotón. Pero como a los 8 años se es adorable, las niñas piden disculpas y cuentan que también están ansiosas por el juicio.

Son lejos las más amistosas del grupo. Cuentan que son amigas desde “chicas” y Morelia dice que pronto se mudará con su familia a una casa en el sector el Sauce, mientras Daniela dice que su padre prefiere que le asignen mejor un terreno.

Luego me toca a mí: cuento que soy periodista. Son las únicas que se alegran y que no dejan de conversar al saberlo. Pero debo dejarlas. Son más de las 12:15 y en cualquier momento puede haber alguna noticia desde el otro lado de la reja.

LA CONSPIRACIÓN
DE RAMÓN

En el hall del Tribunal se respira lo que los colegas llaman “expectación periodística”. Algunos, los que no entramos a la sala, nos quedamos dando vueltas y especulando sobre el resultado.

Afuera, los adherentes de Velásquez no paran de gritar, suponemos que tan ansiosos como nosotros. Pasadas las 12:30 horas, Cristian Pizarro, de TVN, sale a grabar un despacho para el canal de todos. Tras ser acosado verbalmente por las velasquistas –“mijito rico”, le gritan-, confirma que el alcalde, en un “juicio histórico”, es considerado culpable por fraude al Fisco.

Minutos después salen todos los que entraron a la audiencia. La noticia se esparce rápidamente entre los adherentes del alcalde y estalla el llanto y las pasiones. El senador Pizarro, a duras penas, logra terminar sus declaraciones a la prensa, porque los medios lo dejan para correr con micrófonos y grabadoras hacia donde está Ramón Velásquez, el concejal hermano de Pedro.

La autoridad formula acusaciones terribles, ya que sostiene que el juicio está arreglado y dice que lo visto es “una suciedad enorme”. Con rabia, declara que toda la situación le parece “¡una mierda!”.

PARA
RATO

Afuera, con la salida de Velásquez, se arma una tole tole de proporciones. Los simpatizantes reclaman porque los periodistas se abalanzan sobre el cuestionado edil y no los dejan estar cerca de su héroe. Los periodistas, en tanto, reclaman que los simpatizantes no los dejan hacer su trabajo. Como se ve, la mala onda es mutua.

Pero el que saca la peor parte de estas diferencias irreconciliables es el reportero gráfico de El Mercurio, Vladimir Bigorra, quien recibe un contundente golpe en la nariz por parte de un hombre –al parecer, un funcionario municipal- que se escabulle antes de que los carabineros puedan impedirlo. Adherentes, uno; prensa, cero.

Pero los velasquistas también tienen una baja y de las importantes, porque una de las cabecillas del grupo, Lucy Sánchez, se desvanece, producto de la pena y el calor. En tanto, los demás insultan a gritos a Evelyn Matthei, quien sale discretamente del tribunal en dirección a la sede de la UDI, donde convoca a la prensa para expresar su satisfacción por el fallo.

Mientras Velásquez, como es habitual, se sube al capó del vehículo y arenga a las masas, transformada en un coro griego que responde las alocuciones de su líder con expresiones como “¡Grande, don Pedro!” o “¡Es una injusticia!”.

Pero el alcalde los llama al silencio. Declara que “la guerra no está perdida” y afirma que “todavía los necesito porquen tengo la convicción de que vamos a ganar (…) en el nombre de Dios”.

La multitud lo mira extasiada. Hay velasquezmanía para rato.


GRANDES ÉXITOS
GRITABLES

Las maratónicas jornadas del juicio oral despertaron la creatividad de sus seguidores, que inspirados en las barras bravas, idearon una serie de gritos para apoyar al alcalde y hacer más corta la espera.

Entre las joyas de la colección se destaca una de inspiración navideña, que rescata la tradicional melodía de “jingle Bel” y dice “Ganará, ganará, Velásquez ganará y seremos muy felices en esta navidad. Velásquez ganara, el juicio terminará y seremos muy felices en esta navidad”.

Otras, de clara vocación futbolera son “volveremos, volveremos, volveremos otra vez, a tenerte como alcalde, como la primera vez” y “Vamos, vamos Pedrito, que este juicio lo vamos a ganar”.

Tampoco faltaron los de estilo político, como “Pedro, amigo, jamás será vencido”, “Velásquez, escucha, sigue en tu lucha” y “Velásquez, amigo, el pueblo está contigo”.