lunes, 16 de agosto de 2010

Cabra chica

Pucha que debe ser difícil para la Barbarita. El desbarajuste a los 14 años. No debe haber entendido casi nada y hoy, que me acaba de aceptar en Facebook, leo esto en su estado: “siento el mismo nudo de pena que hace cuatros años casi... cuatro años en que me tocó verte partir sin más motivos. ni razón....recuerdo la llamada por teléfono del día antes, en la que por una extraña razón lloramos juntas, como que supiéramos lo que pasaría al siguiente día... y me pediste muchas cosas. espero no decepcionarte jamás.. nunca olvidaré esos pequeños detalles los cuales me hacen más feliz”.

Debe haber sido bien duro, en verdad. Y fue tan valiente ese día. Yo casi ni me acuerdo, salvo que ella se las arregló para no ser un problema. Mientras hablábamos de trámites ante la Fiscalía, el SML y las uefes de La Foresta, ella estuvo tranquilita por ahí. Rumiando solita su primer golpe de realidad. Su primera muerte. Su primera pérdida.

Los días siguientes, el velorio y el funeral, siguió con la misma consigna: pasar desapercibida. Tal vez necesitó un abrazo y no se lo dimos, quizás no vimos que se estaba quedando sin mamá justo cuando se tienen muchas dudas y ninguna certeza.

Ya van cuatro años y no sé. A veces tengo la sensación de que me la he pasado mirándome el ombligo y que casi ni la he visto como ha ido creciendo. Quizás le he exigido mucho, sin considerar que es falible como toda adolescente. Tal vez se las ha tenido que arreglar demasiadas veces sola, porque no tiene mamá.

Me hubiera gustado ser una presencia más sólida para ella, pero al final, soy lo que hay, no más.

1 comentario:

Cristian dijo...

Los niños no dejan de sorprender con su madurez en todo tipo de momentos. Sus reacciones nos dejan perplejos, y se van guardando estas cosas en el corazón y en el espíritu. Qué bueno que puedan salir juntas adelante. Qué bueno que volviste a escribir "en público".