lunes, 9 de mayo de 2011

No te lo pongas


Marisol es una jefa de hogar que necesita pega. Alguien le pasa el dato de que en un jardín infantil necesitan una auxiliar y va a probar suerte. Resulta que llega y a la esforzada pobladora la recibe la directora del recinto. Causa buena impresión, porque tiene el pelo bien teñido y lleva un maquillaje discreto.

Pero una vez en la entrevista, la Mari mete las patas. Resulta que se sienta antes de que le ofrezcan asiento; de puro ansiosa, interrumpe constantemente a su eventual jefa. Luego habla con la boca llena, porque se abalanza sobre el café y las galletitas. Como es de escasos recursos, de seguro que está muerta de hambre –pobrecita- y arrasa con el tentempié.

El de la Mari es un caso ficticio que planteaba una minuta del Sernam, para ayudar a las mujeres a buscar trabajo. Y como son precavidos, las instrucciones partían de cero: lávese los dientes, use seda dental, báñese, aplíquese desodorante. Luego, aumentaba la complejidad: maquillaje discreto, hundir la guata para reflejar seguridad e investigar qué tipo de ropa se usa en la empresa donde quiere postular.

Calzas y buzos, definitivamente out, galla.

Además, incluían otros tips, como no carcajearse para no espantar a sus empleadores y definir las estrategias para alcanzar lo que todas queremos: una silueta estilizada (talla 36 si es posible).

El resto de la minuta lo pueden ver aquí, por gentileza del Observatorio de Género y Equidad. Esto, porque en el sitio web del Sernam no está, luego de que el documento causara indignación y burlas en las redes sociales. Por su parte, vía Twitter, la subsecretaria del Sernam, Cecilia Pérez, aseguró que la minuta nunca fue un texto oficial.

El episodio no es nuevo. El año pasado, el Sernam ya había salido a responder por otra minuta no oficial referida a la sexualidad de los adolescentes y en mi región, en Coquimbo, lo mismo pasó con el instructivo que proscribía los escotes, los strapless y las minis. Al menos, en el sector público. Luego, ocurrió algo parecido en el Sernatur y otra vez, en el Sernam, que publicaron internamente sendos documentos para asegurar la buena presencia del personal.

Es curioso el afán fiscalizador no oficial de las nuevas autoridades. Casi falta que en Chile Mercado aparezca una asesoría de la Joan Rivers o que el equipo de No Te Lo Pongas asuma como asesores de la ministra Carolina Schmidt, siempre tan fashion ella.

Pero más allá de esta obsesión por la facha –alguien cerca de La Moneda debe jurar que es terriblemente pro actuar como si Sex and the City fuera real-, lo que inquieta de todo esto son dos cosas.

Por una parte, me perturba este intento por homogenizar, que ajustarse a una apariencia estándar sea la única forma de garantizar no sólo aceptación social, sino que también un sustento. Me perturba que en el fondo, la diversidad sea aceptada únicamente si se trata de un afiche ondero de Benetton o una campaña buena onda de Dove.

Lo otro que preocupa es el sesgo que hay en la mirada de los sectores más vulnerables. No me imagino cómo se le puede decir a alguien que, poco menos, la clave para salir de la pobreza es hundir la guata y comer menos. Que se preocupe de tener el pelo y el cutis sano, cuando -de seguro- el ítem peluquería y spa no puede ser incluido en la canasta básica, aunque se estire como chicle las escuálidas 172 lucas del sueldo mínimo. Más todavía pensando en la anunciada alza del pan, los aumentos en los pasajes del Transantiago y de todos esos productos nimios en los que gastamos en vez de jugárnosla por el fashion emergency que tanto necesitamos para triunfar en la vida.

Así, aunque no oficial, esta minuta causa tanta rabia y vergüenza como las teorías de Ximena Ossandón sobre por qué las mamás matriculaban a los niños en los Jardines Junji o la performance del Mideplan, gracias a la que en la Enade conocieron a los pobres.

Por mi parte, les puedo contar que he estado casi toda la semana respirando apenas, de tanto hundir la guata y no, no me llamaron nunca del Daily Planet. Quizás, si dejara de usar el labial rojo….

1 comentario:

Mariel Rubio Araya dijo...

Absolutamente de acuerdo....pero nica dejo mis labiales y mis uñas